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Carta 3 (pedido)

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Escribime que me encanta sin dudas escribime que si hay embrujo que sea de seda de suavidades degustadas horas robadas a cualquier hecho  salvo  habitarnos. Si tu casa es de fantasmas  y tu cuerpo se confunde escribime porque de este lado  la luz del verano ahuyenta lo turbio estalla en enredaderas verdes y rojas cubre casas de cuento que no  podemos tener pero  sí imaginar.

km. 2020 Carta 3, fragmento.

Carta 2 (la trampa en la trama)

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Entonces surge así tus palabras quedan dando vueltas como si hicieran una ronda y en el medio  está mi cuerpo que intenta moverse en línea recta eso no es posible alrededor las palabras juegan y giran giran y se esconden cuando las quiero mirar de frente entonces desaparecen, como vos será un problema de lo etéreo? Porque es real no cabe duda pero cuando quiero encarar lo que veía nítidamente de reojo no está. Entonces dudo, empieza la trampa aquello que leí lo viví? aquello que viví lo soñé? aquello que dije se desvaneció? Fijate vos que la trampa sólo aparece porque la P se mete, fijate vos que no sabemos cómo evitarla, la trama está y luego es trampa, volvemos a leer y la trama se ha vuelto trampa.


km.2020

Carta 1.2 (leer es viajar)

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También yo cierro los ojos, estas letras se hacen en una proyección de teatro chino. Cubierta en párpados, te veo clarito. Caminás sin detenerte hasta los mojones de libros. Sos extranjero, pero los libros se abren para vos como lugares de descanso. Te hablan, y en el oído son murmullos de bosques, una naturaleza que se desprende de lo urbano y te abraza. París retrocede hasta la petite ville, Londres es Devonshire, Madrid es Toledo vaciada de turistas, a esa hora en la que nadie permanece porque los fantasmas de cientos de años se desperezan y empiezan su día. Ves los castillos, las piedras cómo se asoman en las paredes, rugosas, amasadas por el tiempo, percudidas por tantas manos tantos dedos que las huellas dactilares se superponen como marejada de caracoles en la orilla. Nada de esto te asusta. Lo etéreo te sienta bien, no hay fantasma ni monstruo que te desconozca. En las madrugadas de Buenos Aires sabés viajar y acercarte a ellos como bestias temerosas, inofensivas si sabés del mied…

Carta 1 (peligro y escritura)

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Te leo, te siento, no te parece que este juego puede ser peligroso? Escribo esto, inmediatamente lo cuestiono: la ironía me deshace los temores derrite grandes verdades como icebergs la ironía es el cambio climático de la afirmación Entonces te escribo, decía, te leo y te siento ¿cuál es el peligro?  no saber dónde termina esta página? ¿escribir hasta salirme del renglón, del margen, seguir escribiendo hasta punzarte con la punta de esta lapicera que no quiere frenar enloquecida? Seguir escribiendo hasta que la pantalla sea papel y el papel sábana que te cubre y entonces emerja tu piel y no haya más para taparse, para ocultarse sin ser, envuelta en la mortaja de una tela que dicta movimientos y calificativos, ciertos verbos sí, ciertos verbos no? Seguir escribiendo hasta que la lapicera sea mi dedo y en el roce devele que los hielos están cayendo, que adentro hay fuego crepitante, naranja en ebullición, una catástrofe de vida que estalla? Hablás de sueño y realidad. ¿Dónde ubicarías lo que leemos? ¿Acas…

poema para leer con lluvia torrencial

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No me viste venir ahora decís que sí, ahora después del rayo que cayó en tu cabeza y te iluminó  por completo No me viste venir porque llegué antes antes del resplandor, antes del estruendo, antes del agua llegué mucho antes y me divertí observándote estabas desganado esperabas algo no sabías qué andabas atrapado en tu cuerpo puro humano desconocido, pura idea incompleta te vi excavando el suelo con tus pies en el mismo lugar de un lado a otro  en el mismo lugar me divertí no por esto  (esto dolía en el plexo, me nublaba la boca) me divertí porque era necesario por lo invisible que se activaría ni bien te tocara  degusté el momento ínfimo antes del cambio radical en vos el cielo que estalla, se parte y hace agua la boca te miré casi hundirte, atravesar la madera, rumiar oraciones inconclusas, devastantes te vi vaciarte de sentido y ya no pude más No me viste venir pero sentiste mi roce los pelitos de tu brazo erizados un escalofrío recorrió tu espalda la electricidad te invadió "…

No soy Madame Bovary

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“No soy Madame Bovary” con la poca distancia que ya poseo desde el momento en que me hallé diciendo No soy Madame Bovary veo lo ridículo del caso, de mí. Veo que me gustaría  ser Flaubert y pronunciar “Madame Bovary, c’est moi” cuando imagino ese bigote regordete encorsetado y de facción antipática hacer tal declaración el escándalo que fue esa novela el juicio por la afrenta moral y religiosa sí, con apariencia desagradable y pluma trabajada me gustaría ser Flaubert, decir seguro, imperturbable, provocadoramente  Madame Bovary, soy yo.
Sin embargo, acá en Buenos Aires, 2020, no muchos quizás sepan de las andanzas de Emma y Gustave, poco quizás importen  en un amplio panorama donde literal Australia se incendia sin freno y los “refugiados”, fatal mote para los deshechados del mundo,  mueren o se apiñan en “campos” -menciono dos “hechos” porque están acá en la punta de oído de mi lengua en el toque d

a morirnos de d e s e o

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Escribir todo. Imposible. Escribir igual. Escribir pensando que se puede escribir Todo. Escribir por Escribir. La hermosa tautología de mirarse todo el tiempo. Encandilado/a. Y esto va para donde quiere ir. ¿Y yo? ¿Qué quiero? ¿Qué busco?
Estamos condenados a morirnos de deseo
Hace unos días la escribí en otro lugar, pero no deja de venir. Sigue en mi cabeza, y sigue y sigue y sigue y sigue. Estoy comprando en el supermercado y aparece. Estoy dando clase y aparece. Estoy mirando una rajadura en el piso y aparece. Estoy, y aparece. Inmediatamente, interrogativo: ¿estamos condenados a morirnos de deseo? O tendría que cortarla, antes, claro, así, sí, qué fácil: 
Estamos condenados a morirnos
(de todas formas no me cierra el “nos” al final, ¿qué nos? ¿por qué no terminar en “morir”? ¿no sería lo más lógico –¡Otra vez lo mismo! Vos y tu lógica, sos tan graciosa, ayer tuviste un día absurdo y cada minuto lo peleaste, cada minuto trataste de entender qué diablos estaba pasando, por qué el d…