Un poema de amor por día (día 9) este cuerpo desbocado


Está bien. No existe. No entra. No se puede.
Está bien.
...
Está bien.
...
Lo entiendo.
Racionalmente
lo entiendo
(y como verás no hago más que repetirme, que formar frases gemelas, falsamente enlazadas por su repetición, sí, el engarce es falso –¿es ésta la misma palabra que sirve para decir "engaño", "trampa", la misma que se usa para el "engarce" del anillo, aquél que simboliza todo lo contrario de engañotrampatraición, agrego, el engarce que puede ser de oro, delicado, estilizado trabajo de orfebre? –, pero si el engarce es falso –como éste que acaba de pasar– ¿qué me queda? palabras tiradas, sueltas, pequeñas oraciones que no dicen nada, lugarcitos ordinarios, ni siquiera cajoncitos, porque como gorros viejos de lana están agujereados, comidos por las polillas)

Pero la verdad es que lo entiendo.

(aunque el engarce sea falso, cuestión que quedó demostrada es imposible, puesto que, o el engarce siempre es falso y entonces se trata de una redundancia, un exceso de sentido que rebalsa en la nada, o sólo se trata de una contradicción, ni siquiera, un contra-sentido mayor, y eso que agarra la piedra en el anillo, puede ser falso pero nunca en el sentido de mentiroso, sino de ficcional, artificial, imitación de un material que no es, aunque nunca en sí mismo, nunca puede mentir ni engañar porque sería como decir "ese objeto me quiere hacer trampa")

Ahora bien
quiero que alguien me explique lo otro
lo que aún no dije y nunca diré
porque no puedo pero está
creo
en algún lado
creo
está
o si no
qué es
este dolor expansivo
que toma mi corazón (y no es metáfora, no hay comparación, es rotundamente físico, como si cerrara la mano y la intentara aplastar, si fuera cabeza, ahogar, hasta sentir que no queda hueso, que no queda duro, y la masa late, late tanto que perdió el sentido –de lo que era–perdió su ser y así quedó mutada y dolorida, despertando todavía a una nueva existencia inerte, pero que late pum pum como respirar agitado cuando se va el tren que necesitás para llegar ahí donde te esperan y ya, después, no te van a esperar... Y esto sí, ABSOLUTAMENTE, es metáfora, pero lo primero, el decir "que toma mi corazón", el escribir y oír la palabra "corazón" –sentirla doler– eso no, ningún recurso)

Empezó en un punto
atravesándome el lado izquierdo
entrando por el frente y saliendo por la espalda
una flecha, un hilo, una cuerda, una cadena
así creció
grueso en mí
el dolor que se afianza
en la parte donde se ubica
este músculo
que alguien una vez me dijo –cuando operaban a su abuela–
que no puede dejar de latir
y yo pensé
qué raro no
no poder dejar de hacer –valgan todos los infinitivos, valga la terminación SER doble–
algo
no-poder-dejar-de-hacer-algo
y una posible traducción, quizás, sería
no poder evitarse
no poder ser
otra cosa más
que lo que soy
tristemente presente siempre
porque cuando digo no hay otro tiempo
y ahora es mi sentir
y ahora vos te quedás confundido en una tela de araña inmensa
araña sos vos
y tela también
y querés llevarme ahí
dejarme atrapada en esa tela que no se corta
pero me pincha el corazón
ahora
poco después de casi caer
en esa tela
mortaja
pero el tajo queda en mí por haber pasado
por intentar espíar
a ver qué pasa
si puedo ser otra
y vos
otro
pero los mismos
es decir –sin que sea pura contradicción-
traer a los que fuimos
deleitarnos
reírnos y disfrutarlos
y jugar a ser ésos sabiendo que nunca
seremos otra vez
pero podemos (quizás) tener
la misma sensación
y también quizás
vuelva a sentir
algo que no duela
después de tanto
tanto raspar
como el fuego
porque en definitiva
yo quise
y te dije
y toqué
y nos besamos
y fue más que dos bocas pegadas haciendo figuras
con la lengua
fue más
y entonces sí fue volver
a lo que no se puede
infancia y absolutos
paraíso
amor
irreal.



Está bien, está bien, no se puede.
Pero nunca lo voy a entender con este cuerpo desbocado.

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