Hacer algo con este Vacío


Hacer           algo con este        Vacío
               Llenarme, Chuparlo
Todo
Transformarme
Transformarlo
Todo
De Una Vez
De Una Vez
Por Todas
Por Todas Tus Todas
(¿Por qué cada palabra se desdobla? se-Me-desdobla, como si nunca terminara de desplegar: esto que siento esto que soy esto que hay y no parece, a veces, que no hay más que chocarse, que vivir es rodar siendo cuadrado y entonces te golpeás cada vértice al avanzar, y por un rato te quedás inmóvil, atontado, inerte y después empieza a germinar en tu cabeza cuadrada sueños de redondez y no podés evitarlo, decidís mover, decidís salir al ruedo, de nuevo lo vas a intentar, como si nunca hubiera pasado antes, olvidás, blanco, huevo, germen de ser, alegría, despuntar-----borrar tus vértices y sentirte redondear, redundar círculo ágil y rápido, sonrisa que sigue y sigue y nunca es media luna, siempre llena, cara, plena)

Si pudiera de todo esto
sacar algo
una pista
un indicio de hacia dónde ir
revolverme y acomodarme
si pudiera
ponerme en su lugar los pies
y la cabeza
y el corazón (en el pecho) (no atravesado en la panza en la garganta)
y las manos
y los dientes
y la lengua
si pudiera ponerme cómoda
con mi cuerpo
y las ideas
y los sueños
y las ilusiones
si pudiera acomodarlos a todos
hacer que encastren un poco
(ya tengo ganas de romperlos y volverlos a inventar, armar otro collage, un panorama posible, que funcione, que no se quede sublimemente extático frente al abismo, que no se paralice envuelto en inteligentes dilemas inoperantes que siguen colgando como anzuelos y horadan, pocean y no me dejan avanzar)
no digo el encaje perfecto
digo que entre uno en otro
un poco
nada más
(¿entonces querés el perro el auto la casa y que adentro haya estufa de tiro balanceado y una persona que ayude a limpiar? ¿entonces querés quedarte tranquila jugando a las cartas? ¿o qué?
¿eso querés?
¿qué querés?)
yo quiero que encajen
un poco
pero después
cuando termino el trabajo
y veo que los bordes no tienen pelusas y son suaves
y los límites de todo el panorama
son definidos
nítidos
lineales
como vidrios inmensos ventanales que no terminan que suben hasta el cielo
y parece a prueba de balas
y siento que puedo golpear y gritar y venir corriendo a toda velocidad
aún apuntando a hacerme trizas los huesos
decidida
a estallar mi médula
y nada va a cambiar
porque yo me voy a golpear pero el vidrio anteojo ventanal
es flexible y me aguanta el golpe
me devuelve un poco amoratada
al piso
me deja ahí
cobija
expectante y materna
segura de haberme dado
una lección
y yo jadeante
perruna
idiotizada en mi furia
no puedo parar
quién está bien quién está mal
yo o él
de un lado tiene que estar
lo que es
pero parece que no
que es más macabro
el juego
que no se resuelve
rompe cabezas
entonces tengo que partir un rato
tengo que alejarme
de mí
retorcerme
exprimirme
está ahí
lo sé
adentro
ahí
en eso que siento vacío
tiene que haber una explicación
para lo informe que soy
para el deseo inacabable
VIVIR
y no alcanza la vida
se gasta completa segundo a segundo
la saca y la ahoga
la tortura
de tanto usarla
y por momentos el éxtasis
se toca y se baja
tan de repente
tan fuerte
que ella –la vida– se rompe
añicos (no más años)
se vuelve piedra
blanca
vacía.

¿Cómo volver a crecer?
¿Cómo tomar lo nuevo y ver la otra
que puedo
ser?
¿Cómo dejar esa muñeca raída que todavía me ama?
¿Cómo no seguir
esta niñez, esta mudez?

No quiero ser ella
la muñeca que sonríe inmóvil y se le cae a pedazos
el vestido
el amor
el ojo
que dirige a mí
ilusionado.

Me da tanto miedo ser Ella
la que al fin tendré que ser
si quiero esto
vacío
que soy.

La Pérdida o La Perdida, Viajera Editorial, 2008.

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