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Mostrando las entradas de enero 24, 2016

Te me venís al humo

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Que te escriba me decís. No hago otra cosa, pienso.  Aún si no estás en el texto (después de todo, quién estaría? Éste es el dominio de las hormigas, el campo blanco de las letras) es para vos. ¿Cómo escribir si no es dedicado? No sé. ¿Cómo escribir si no es para dar cuenta de  tu impacto en mi cuerpo? ¿Cómo escribir si cada línea no es sentida como una bocanada de aire necesario, como la agitación desaforada de mi pecho, como el roce mínimo de tus dedos en el final de mi brazo erizado? No sé. Detrás de esta página, estamos nosotros. Éste es el efecto de verdad:  No hay artificio: llegás, nos miramos, trato de no hacerlo -se trasluce todo cuando lo hago- te desnudo, te toco, te paso la lengua con la mirada, entonces la retaceo, de soslayo te absorbo con mis ojos y me retiro, pero vos venís raudo, decidido, sorpresivamente te me venís al humo, sí, yo me incendio, cuerpo a las brasas, sí, desprendo un olor apetitoso parece porque de pronto estoy envuelta en tu abrazo y al principio forcejeo, me re…

Dedicatorias #100. Por qué vos

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Me preguntás. Indagás. Ahondás. No puedo responder.  Te escribo. Sí, tu risa franca, cálida, amplia. ¿Viste que tus colmillos son un poquito más largos que el resto? Debería asustarme tu vampirismo, pero tiene demasiado sol. Sí, tu nobleza, esa palabra te queda, esa cualidad es tuya. Confío: único camino para abrirse, ostra que se parte al medio, perfecta, y devela una perla, una posibilidad. Sí, tu mirada que te muestra todo el tiempo, eso lo sabés? Es gracioso, puedo verte pensar. Puedo ver en tus pupilas incógnitas, exclamación, temor, locura incendiada, asombro inacabable, como olas inabarcables, te veo sorprenderte como un pestañeo del cuerpo, como un titilar extremo. Y tus ojos color mar de cielo despejado, verdes y azules se mueven, un poco dorados, eso la orilla de arena, y arriba, un celestor implacable. Sí, tu atrevimiento, tu entrega, uno lleva a la otra, sí, quebrar lo conocido, sacarse las telarañas, desperezarse de un largo sueño... Sí, te vi despertar, te vi frotarte los ojos…