Hay una hora


A la tarde hay una hora
cuando el sol está todavía alto
y en los pueblos de casitas duermen la siesta
hay una hora
en esta ciudad que alardea de cultura y se hace la intelectual
hay una hora
cuando el tráfico no para pero parece andar a tientas, disimulándose
hora de sol alto y contundente, ruidos morigerados, personas caminando morosas a la sombra, haciendo la digestión como vacas dispersas
hay una hora en la que canta un pájaro
sí, en el corazón acelerado de esta urbe imparable
canta sin cesar un pájaro
uno solo
siempre a la misma distancia de nuestros cuerpos
a esa hora
con el cantar del pájaro solitario escondido   en qué recóndito lugar de esta capital
vos y yo nos besamos
tanto nos besamos que no nos alcanzan los labios
tanto tanto tanto
que el cuerpo es la boca entera
tanto que nos volvemos de agua y fluimos 
en una catarata de caricias y murmullos y decimos Qué Qué dijiste
Nada
Sí, nada
porque no hay palabras cuando nadamos en esas telas vueltas líquidos de colores
ámbar y anaranjado, rojizo, violáceo, todo espejea, matiza
caleidoscópico
todo deriva
y no necesito abrir los ojos para ver esos brillos
casi no puedo
chinos están, decís, deslumbrantes de agua
lagos absolutos 
entre ramitas mínimas, frágiles pestañas, larguísimas las tuyas
nos espiamos
nos reímos
nos secreteamos
y la ciudad queda lejos, en el más allá
perdida como si se escurriera por el ojo de la pileta
¿sacamos el tapón?
te veo con nitidez a través de los párpados
rodamos en la llanura verde flúo del mediodía y el sol es nuestro cuerpo
nos refrescamos con la respiración
levantamos olas, nos dejamos llevar
acá, en esta conjunción acuosa
como si el cielo tintineara, las estrellas xilofón
solo canta un pájaro
vos y yo 
nos besamos.

#esplendor, km. 2016

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