Vos escribís


Vos escribís, igual que yo sentís la palabra. Sabés que en cada cosa que escribimos hay algo cierto, como un corazón que late, mientras la respiración marca la cadencia, la puntuación y los espacios. El corazón es lo que mueve la sintaxis, elige sin saber las palabras, las hace salir, les da aire, las anima. Mueve un esqueleto que en el ritmo encuentra vestido, capa sobre capa hasta la piel. Sabés que armamos una escena, un tono, que hay algo que pensamos que queremos decir. Pero si bien me pongo una máscara, estoy yo detrás. Estaba. Ahora me pregunto quién será ésa. Éste es mi cuerpo, reviso, cambia tanto y tan poquito a la vez, no puedo detectar si esta peca es nueva, si esta rayita siempre la tuve, si este moretón fue mi culpa. Y los ojos que intentan descifrarme, destellan, se hacen verdes, miel, atigrados, qué quieren, qué guardan en ellos como tesoros, como secretos, qué miran cuando me deshago en un túnel que se abre en lo real, y veo lejos, en otro mundo, sucesos que nos involucran, hechos que ya ocurrieron o podrían hacerlo, sueño, veo, siento, oigo. Vivo, parece que vivo. Escribo sin embargo. Intento la traducción. Me acostumbro a la pérdida en dosis justas, en pequeñas bolsas hechas de lluvia, de huesos evaporados.


km. 2016



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