enardecida



Debo decir algo sobre esta lengua que me dejaste
alterada completamente
un escándalo de sensación en la boca
¿cómo puedo andar así, ahora, con la viva presencia
constante
alerta
de la que llamaba mi lengua?
Es mía, por cierto, en tanto el hecho de que la hallo en mí 
acá, sí, mirá
puede asomar custodiada de la labios
guardada por dientes
Mía es convención de lugar, se deshace
dicha mía es tuya
no es más que una porción
lengua
tuya 
no es más que una modificación a tu
tacto 
ha sucedido
es dicha
te probé con cuidado como un niño
cara atenta, decidida, exploración, trabajo serio
qué es esto
decí qué es
ida
lo nuevo sucede en la boca, en no tener
palabras
decí
es la lengua sorprendida
enrulada en la autoexaminación
decidida a conjugar presente
saborea, desliza, paladea
ida
el olor forma parte del gusto y tampoco
sé decir
dicha
esta mezcla sinestésica
cómo sabría el naranja ambarino y cítrico fresco y cálido por el sol
atravesado de flores violetas
campanitas tintineantes de esas 
que saben trepar los muros
agitadas por la brisa parecen sonar 
suaves, de un dulzor mineral que permanece
ríe
es la parte fría que hasta burbujea
mínimo picante
cardamomo mandarina, pomelo rosado,
ese final de limón amarillo que contrasta
ácido con el perfume lila
fijado por la luz primaveral
exhorbitada de florecer?
Explicame cómo ando ahora 
con un jardín anaranjado 
a lunares azulvioláceos
textura de jazmín amontonado
la lengua está delirada 
delicada
decisiva en su percibir, inflamada 
atenta a cada bocanada
el aire se descompone en notas
cada matiz es masticar un grano
café, pimienta roja, sal de mar
y no hay
mordedura posible con esta lengua.
Dicha en silencio
como si hubiera hablado alguna vez
y eso fuera
un paisaje fotográfico, inerte.
Debo decir, empezó todo esto,
debo decir y callo 
tanto colores resplandecen
debo decir, intento
organiza una articulación
me relamo
me distraigo
a campo traviesa los vocablos son sabor
el jardín explota de crecimiento
no se ha detenido un segundo, una letra
enredaderas, bamboos, álamos
las plantas son árboles que maduran
me vuelvo animal
dicha
trepo, muerdo, rujo
estoy muy lejos de lo que empecé a decir
es otra la que escribe
la tercera escapa rauda a cualquier mote
se subleva la lengua
enardecida.

km. 2016

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