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Mostrando las entradas de febrero 15, 2015

Dedicatorias #58. Plegaria para tu cuerpo en la playa

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Llenate de sol, de sal, de caracoles, hacete un poquito pez, ser de mar, hacete un poquito espuma, jugá en el aire, dejá que la arena te toque, que te muestre hasta dónde llega tu piel y que podés ser millones de granitos esparcidos en un suelo caliente lava o frío aguja, pero siempre amoldable. Tirate a mirar el cielo celestísimo y si podés, si no te encandilás, o con los ojos cerrados, dejá que las nubes te cuenten historias, te develen sus formas fantásticas y te lleven de viaje a lugares musicales y algodonosos. Traeme la playa en vos, entera, con todos sus accidentes y cambios climáticos, con la ráfagas que azotan y la brisa rocío de olas, con los niños perdidos y sus palitas enchastradas de libertad familiar, los perros hambrientos que acechan las carpas, sombrillas, reposeras, con las huellas de la tarde en la parte mojada, cuando la muchedumbre emprende el éxodo y mis ojos se quedan juntando restos, recortes del día con castillo, lona, mate, cáscaras de naranja y mandarina. De…

Dedicatorias #57. Multiplica

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6 moretones en las piernas 1 contractura de cuello 5 músculos apretados  1 estiramiento en la cara interna de los muslos 2 manos tensionadas 1 forzamiento de las cuerdas vocales 8 nudos imposibles en el pelo 1 hormigueo en el bajo vientre 2 cachetes colorados 1 lente de contacto perdido 5 momentos de inconciencia 1 sopor de anestesia 7 litros de sudor invertido 1 panza hambrienta 1 alegría estúpida en la cara 1 inminente estado febril


Dedicatorias #56. Calada

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Creo que cuando no puedo hablar es el momento en el que la lengua es más pura, real, sentida: ojos que se cierran y cruzan miradas, onomatopeyas, gemidos, suspiros, caricias, sudor mezclado, tu gusto en mi boca, tu fluir en mí. Abrazados, abraso de sangre incendiada.
Te dedico este temblor. No hay más que eso en mi cuerpo.   Mudez y temblor.

Dedicatorias #55. Prenda

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Insistís en preguntarme. Soy tu prenda. Tu alhaja, la vestimenta ígnea de tu cuerpo, tu signo de interrogación, el indicio de algo que evidentemente querés descubrir. Prenda imposible te buscaste, rebelde aunque sincrónica, amorosamente violenta, siempre sol. Me tiendo a brillar bajo tu pregunta. No sé nada, no tengo la menor idea. Mi cabeza es luz que ciega en torbellino. Soy muda. Las prendas no tienen lengua (saben contar historias, pero sólo con los sentidos: palpáme y sabrás). Busco en el ropero de palabras y en el número seis de los sentidos aparece listado: persona a la que se ama intensamente. Prenda, Real Academia Española. Todo está dicho, hay que callarnos.  Sonrío, más desparramada y desnuda en la pregunta que vos mismo hacés y contestás.