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Mostrando las entradas de febrero 1, 2015

Dedicatorias #50. Llamar

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Pasan las nubes, pasa un pájaro y poco después otro (un carancho?) y otro canta a lo lejos algo indefinido pero persistente, soplan ráfagas frescas en el sol intenso, incandescente me encandila aún con los lentes negros y espejados. Estoy acá entre árboles de todo tipo, rosas blancas, rojas, corales, lavandas, junquillos, cardos, dientes de león. Hay unas aves acuáticas chillando, no son patos, son extrañas (luego aprenderé el nombre, ibis bandurria, y también el de los árboles, ciprés, maitén, araucaria, pino, alerce, y serval del cazador, una especie exótica que tiene unos frutitos rojosanaranjados que yo llamo venenitos). De fondo, el Nahuel Huapi le disputa al cielo el azul, gana siempre, es más profundo y se mueve, matizado, produce unas espumitas intermitentes que titilan en cámara lenta, titilar delineado. El cielo le contesta con nubes, increíble dibuja con algodón, redondea animales, hombres, mujeres, humanoides, payasos, peces, un sombrero, un castillo, la letra v, la x, un …

Dedicatorias #49. Fénix

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Estoy profundamente conmovida, hoy es nochevieja, no mala, solo vieja, solo fénix ardiendo ya hasta las cenizas, para segundos después resurgir. Te escribo porque sos real, y estás ahí, para mí, a mi lado, de un lado extraño, nuestro, que ya inventamos (ahora no escribo más, sólo estoy mientras alguien desprendido sigue una sucesión sintáctica, un rosario de palabras murmuradas). En la ciudad de mi cuerpo, sos la vista nueva que descubro sorprendida, la construcción arriesgada que da vueltas, arabescos en la piel. Cierro los ojos para entrar, aun cuando te miro, porque el cuerpo es excusa, puente, pero no es llave, que es alma. Etérea, tibia, resplandeciente. Puro esplendor. El fuego arde y dibuja sus lenguas, nuestras nuevas.  Te dedico la aventura en esta ciudad fénix, ardiente brasa perpetua, montón pulverizado que desprende incienso y mirra. El perfume te embarga, te excita, te lleva de nuevo hasta mí. Al llegar ves la formación de mis ojos, cómo me crece el pelo rojo, cómo se despe…

Dedicatorias #48. Rec

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Tiemblo al sentirte, que es recordarte, pero grabado en el cuerpo. Sí, tiemblo, completa, embargada. Puedo evocar tu olor, textura, color. Tu agua y fuego. Vendaval. Te guardo en mí, te llevo, vendas etéreas, salinas, verdecitas, vendas aguamarinas, venas, me recubren. Rec-lamo. Vos observaste con muy buen tino: pero ¿no viste la grabación? ¿el guardado del cuerpo y la lengua que lame? Rec. Grabar. Cuando te dije (me dijiste) te reclamo (ya no importa quién, estamos sujetos, deshechos), perdón, en realidad “mi cuerpo te reclama”, construíamos esta grieta entre dos lenguas, tres: rec a tu cuerpo en el mío, presiono rec y son dos cuerpos en uno, el mío o el tuyo, no hay diferencia, sólo enlace. Rec. Grabar, del francés graver. También es gravar, engrave. Las lenguas se desmoronan con la grabación de los cuerpos (nuestros). Una medalla corazón que se rompe en mil pedazos cuando nos tocamos.  
km. 2015

Dedicatorias #47. Rearma

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Estoy roto sin ti. Nunca imaginé que yo podía ser un ti, un ti para tú, que tú podías ser vos y que yo soy también tú, tuya, lleno el pronombre extasiada, empaco mi cuerpo, mi nombre, mi conciencia, lleno el ti hasta que pierde sentido, no más deíctico, conmigo, con vos, contigo, nos abrazamos y giramos cilíndricos, acoplados por senderos jardín, por rutas interminables. En una neurosis típica del ser reflexivo del autor/a diría: es que no soy yo, ni vos, es esta lengua que hace muecas, o muescas, nos burla y a veces nos da besos, como los sublinguales que me mandaste y quise representarme (no pude, o mejor dicho, sólo entreví tu lengua exploradora, sub-terránea de mí, subordinada a los oleajes de mi cuerpo, subida siempre de tono en mis huecos, vacíos de palabra, plétora de onomatopeyas, en nebulosa fragmentación zoom) (algo así se me presentó, collage primitivo de un álbum corporal).
Cómo es posible, me pregunto, me asombro. Tu rotura despliega un sinfín de armados al incluirme. En esa…

Dedicatorias #42. Acá estamos

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Pasó la nochemala y acá estamos.          Acá.                                      Acá.                                                     Acá. Acá estamos. Un lugar vacío pero concreto. Vacío de mundo, lleno de nosotros. Nunca supe nunca pude no tengo ni idea de qué es esto adónde va tendría que parar tendría que frenar ya ya esta locura ya tendría que tantas cosas que no puedo no quiero parar porque, evidentemente, contra todo uso y costumbre, te quiero. Acá estamos. Intemperie del sentir: me quemo todo el tiempo. Ave fénix apasionada, me quemo me rehago me quemo me hago completa de nuevo para que vos llegues y con un toque me prendas fuego, ahogándome la razón. Intemperie del sentido: el lenguaje vuelto a cero, cuando abro la boca para decir, se escabulle el beso, los labios brillan, se hinchan, se ofrecen como frutas almibaradas. Ardo.    Acá.       Acá. Acá. Acá. Acá. Acá.               Que es un no lugar, no hay un espacio real donde coincidamos en la tierra, y sin embargo acá…

Dedicatorias #41. Certero

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The great art of life is sensation, to feel that we exist, even in pain. Lord Byron
Existimos. Hay (hubo-habrá) nosotros. El deíctico incierto del encuentro. Espero ese instante en el que la colisión hace nacer la palabra, sin dudas ni ambages, el instante rayo cuando nuestros cuerpos alumbran el sentido del significante recargado:
n o s o t r o s.

km. 2014