Dedicatorias #72. Ida


Te siento, me estremece.
Estremecida, pierdo la cabeza, rueda lejos de mí, se apoltrona en un rincón, distante de lo que sucede, me mira, no sin expansiva ironía. 
Tierna esta locura encarnada que exhibe estrellas en mi sangre. Lucero que impacta el brillo de mi piel, de la sonrisa de evocarte. 
Te hablo sin decir, casi nunca estás, pero comentamos cada nimio suceso, y te recomiendo una bebida de frutas, te invito a pasear adentro de una foto con túnel de árboles, insisto, comé verde, luego te explico un recurso retórico y te parece loquísimo, solo normal para mí. 
Te llamo sabiendo que estás lejos. Me rodeo de personas con tu nombre sólo para sentir mi lengua articular los sonidos que te hacen girar y mirarme.
Ahora burbujeo. Siento completa, cada acorde es una cuerda que se mueve, ondea, delicada. Me abro lenta, me lleno poco a poco de nubes, de agua, de peces. Me espumo. Me lleno de tu forma, de fonemas sabrosos de vos. Cada sentido abre puertas, ventanas, casas enteras que habitamos invisibles en la playa del deseo. Huelo animal, como embarazada, te huelo antes de verte. Las yemas de mis dedos, de una sensibilidad irredimible, te guardan: cada poro, cada lunar, cada pequeña, borrada, cicatriz. Todos los planetas de tu cuerpo.
No se dónde estoy, a dónde me fui. Es tan lejos, tan arriba, tan estrellado. Y no tengo cabeza.

km. 2015 #dedicatorias

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