Dedicatorias #65. Intransmisible


Te leo, porque no sólo yo escribo. Las dedicatorias van y vienen. Te lo dije: me derrumbo de amor, me hago pedazos, quedo esparcida en el suelo, cada fragmento bloque de mi cuerpo te añora. Leerte es una manera de perderte menos, de acompañarte en una vida que jamás tendremos. La poesía hace magia, es lo único en lo que de verdad creo, mi secreto más preciado. Leerte es entonces atravesar este muro berlinesco que una trama mundana, material, no deja de levantar con solidez. Leer es fluir o flotar, ser tu sudor levísimo, casi un rocío que te impregna o el aire apenas perfumado, con una nota de mí (amarillo tenue, ácido dulzor) que tus pulmones saborean. Te leo es Te amo Te escribo Te siento. Te leo es aletear como brisa y ver con tus ojos que Buenos Aires puede estar desierta, armada especialmente para nosotros como una cita única. Buenos Aires vacía, obsequiada en la noche profunda que se escapa en el fresco, en la humedad que anticipa la llegada del sol. Un río que puede ser plata con la luz justa, ríomar por sus olas que chisporrotean dando el único sonido que nos hace dudar, ¿hay ciudad? ¿o es solo un animal acuático que respira, que late? Serena calma, estamos plenos. Si hubo habitantes, se apagaron. Solo nosotros nos encendemos más con el presentimiento del amanecer, encendidos seguimos como estrellas que no cesarán. Siento en tu cuerpo con vos sin estar, sí, la locura de enunciarlo siquiera, parece que poetizo, qué más da, qué importa, es intransmisible este lugar, el amor, es irreversible. Soy esa electricidad que te recorre cada tanto cuando suena mi nombre, cuando te deslumbra un hueco de vivir, cuando el tiempo se abre como una ostra y se condensa, un segundo, un año, qué más da. Te vuelvo a besar aunque no me veas.  

km. 2015





Comentarios

Entradas más populares de este blog

diario de internación 1: la salida

Hoy vi Grey´s Anatomy

el amor el niño