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Mostrando las entradas de diciembre 28, 2014

Dedicatorias #39. Bestias

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39. El amor alumbra bestias perfectas en la lengua.  (te las regalo) 

Dedicatorias #38. Extraordinaria

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38. Lo largo, ni lo pienso (casi nada de lo que te digo lo pienso, no puedo): el remate de la frase es “soy extraordinaria”. Inmediatamente me doy cuenta de que no es lo que quiero decir. Quizás es “me siento extraordinaria”. Intento explicarme, balbuceo fuera de lo común, raro, no ordinario. Y sin embargo, no era exacto. Extraordinaria se abre en mi boca y la veo, en un instante relumbra, se despereza en la lengua como un animal joven, pelaje reluciente, cabeza perfecta, ojos felinos. Ronronea, se pasa el revés de su garra por la cara, despeja sus pestañas infinitas de animé. Ondea los hombros afelpados, exótica. Extraordinaria su nombre, se fija en mí como un anzuelo, me pincha, horada, horada, horada, mi vientre es una caja de resonancia de la boca. Vívida, aumenta el calor como el crepitar de una brasa. Extraordinaria con sus uñas desarma la palabra y me muestra tan segura, sí, tan bella tan ella abierta, tan reina tan selva, me muestra las letras, arrebata a bocados las erres, las…

Dedicatorias #37. Vamos a escribir

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37.
Vamos a escribir, sí, vamos a escribir, en definitiva qué puede ser más erótico que mezclar tu lengua con la mía, que usar una palabra tuya, apropiármela, sentirte humectar mis labios cada vez que la pronuncio, tu palabra la mía, ahora sos mío en el discurso porque es una cama tendida, abierta sólo para nosotros en un lugar que nadie conoce y que sólo vos y yo podemos descubrir. Si el lenguaje, montaraz, es el recoveco donde copulamos hasta que las horas pierden cronología y son paquetes arrojados a una bolsa de provisiones para otros, entonces escribamos sin parar hasta que seamos pura agua, tinta transparente, deshechos los cuerpos inútiles, dados completos al goce de retorcerse hasta crear nuevas letras que dicen qué? Nada, justamente, en esta tierra incierta andamos, sin nombres, con sonidos y gestos, primitivos, edénicos infernales, desnudos, que quiere decir sin amarras, ésas que ahorcan los cuellos que solemos esgrimir. Si no fuera así, no estaríamos quemándonos todo el ti…

Dedicatorias #35. Tormenta

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35.

Y ahora? Se desató la tormenta. Truena el cielo gris relumbrante, lo negro parpadea, veo el relámpago congelada, después de vos, removida. Cuando la tierra se remueve es necesario mojarla, trabajarla, y ver qué hacer, cómo seguir. Tiemblo en el vendaval que golpea los ventanales, los vidrios se agitan, prueban su estructura, sólo un punto, mínimo, sólo un pequeñísimo golpe para que todo estalle. Cristales impactando en el cuerpo expuesto, inmóvil, petrificado de sensación: yo, inerte. Afuera es adentro de mí. Lluevo la tormenta, ando el desgarro del cielo, soy su crujir, soy soplo aturdido en el agua, ráfagas como paños de gotas vidriadas que flamean desvocadas. No puedo pronunciarme. Crujo. Acá erguida, árbol, temblor en el ojo de la tormenta. Acá tierra rojiza removida, como si me hubieran surcado, amarronada, atravesada, para qué? Adónde voy con este incendio forestal que el agua no calma? Con estas piedras que no se desarman, inmunes, dispersas por mis venas? Ámbar me vuelvo, a…

Dedicatorias #34. Desvocado

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34.
No te das cuenta de que sos la V y la R que eriza mi cuerpo? No te das cuenta de que no decir tu nombre es decir el nombre secreto, el que de verdad te llama, te incendia, te convoca? V de vos, voz, verbo, ver los verbos en vos, las acciones del amor, de la entrega, hacer de la lengua un mapa erótico donde cada letra es un núcleo de sensación, un botón que se presiona y se abre como una caja de pandora, no hay destrucción o la hay con nuevos edificios, estructuras fantásticas que se elevan, hechas de sangre, de éxtasis, es la nueva ciudad que hacemos con voz, fuego que arde en esqueleto, no demuele, solo muele lo viejo, lo congelado que enfría el sentir que busca abrirse más allá de cualquier frontera. Sentido es siempre en construcción, sabés? Nunca definido, por eso ido, pero llameante, reflejante, deslumbrante. V de voca, desvocado mi corazón, me desvoco con vos, me desvivo en el verbo y vivo más, voy, ve, sada, vesados, versados.
km. 2014

Dedicatorias #33. Nada de nada

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33. No sé nada, nada de nada. Te dedico este cero que soy, redondito, agujereado. Cero. A él cedo, me dejo en la nada de nada, flotar, a ver qué pasa, en este lago azulnegro no hay movimiento. Soy una plancha, un madero a la deriva, un objeto natural que el agua sostiene. El frío calma mi dolor. Me adormece. Se van desvaneciendo la palabras de mi mente, los números, los códigos. Nada de nada. Empiezo, lentamente a(ser) agua. Hago agua, soy, nada. Nada de nada. Ya no tener que pronunciar. La boca es para comer, respirar, degustar. No tener que mirar. Los ojos son para adentro, ven agua estrellada, zafiros oscuros. Buscan un crepitar del alma, una tibieza íntima para volver a nacer. Nada de nada sé. Sé. Sé algo: lago, madero, hojitas. Hay corriente, el objeto se mueve, se aleja. Ella. Deriva. Delira. Muere. No hay límite en el agua, todo se pliega, ahoga, desdibuja. Las líneas difuminan aguadas. Nada. Agua. Qué cerca y lejos, igual y diferente en el mismo momento. En realidad, en lo real, …