Muramos




Haber tenido la posibilidad de conectar
por la palabra
-nunca, nunca
casi nunca
es posible-
pero tu palabra fue mía
o al revés
traducía tu cabeza, te dejaba
en evidencia
te desnudaba
cada vez
te miré
y así la palabra no fue tal
fue sonido puro en tus oídos
revoltijo de sensación
respirar explosivo activando la sangre.

Fue.
Fuimos.

Ahora
no podemos hablar más
-no alcanza-
-lo perfecto ya lo hicimos-
-lo que había para decir, lo dijimos-
queda el silencio acuoso
sólo mirarnos
como peces
hasta que se nos caigan los ojos
se vuelvan manos, puro tacto
seres de piernas múltiples
aletas que arman formas
consteladas
y giran hasta destellar oceáno
hasta salir pulmones.

Ahora en esta tierra inédita
hagamos pozos en la lengua
hasta sacar oro de sílabas
letras inexistentes, telas de araña
atrapasueños que traman el juego
redes de ariadna
contra la muerte programada
contra los relojes sintagmáticos
contra ese botón de arriba de todo
que vampiro te marca el cuello
y te desgarra la gana.

Sí, contra la lengua vertical contra la muerte
Ahora
Muramos
Muramos ya
para que el yo no exista y separe
lo que no se puede decir
sólo sentir eso está
allá
vamos
a ese campo embrujado
más allá
indios
cementerio de animales
caracoles
de nosotros.

Muramos ahora
dejemos de latir en fusión
seamos mancha que se esparce
implacable inconsciente
muramos a lo rígido, a lo cerrado, a lo asfixiante
muramos al discurso que no dice nada
muramos al cuerpo sinsentido
muramos al hambre, a la voracidad, a la creación de placer
muramos a las paredes que encierran en pequeñas cajas de zapatos
muramos a los zapatos para que los pies abarrotados
                                                                                               se acaricien como bebés en el piso
muramos a la desconfianza autoprotectora que embarga lo animal y agujerea lo vivo
muramos de verdad
llenos de convicción
porque lo que vibra es un aletear no de este mundo
un golpeteo de plumas que se mecen
cortejadas por el viento
abrochadas como vainas verdes
como (h)a-vi-chuelas mágicas.

Muramos a la muerte simple, negra, sepultada
muramos como destruyendo ciudades, regando pólvora
muramos camino que no va al cielo y muere
dónde?
¿quién sabe dónde?

Se trata de morir perfecto en lo salvaje
despegados abroquelados
seres, peces, aves
habas huevos
fieras feas mudadas
dos tigres enamorados
en el abrazo de tantos caracteres no se distingue
si se matan o copulan
porque los dos hacen
tigres sin barras
blancos
muramos
mezclados
muramos
suspensivos
amurados.


km. 2014

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