Un poema de amor por día (día 3) Quiero al otro


Nada puedo pedirte y todo lo quiero.
Quiero al otro que sos, al que decidiste no
sacar
al que encerraste bajo llave en el pasado feliz antes de que quisieras ver
el infierno
esa temporada te persigue
y decís que es tuya para liberarte
decís que es tu esposa
para sentir que sos
alguien completo
eficaz
alguien que funciona
alguien
social
político
alguien que miente sobre quién
es  qué
quiere
ser.

Debajo de esa capa de letras que traman tu discurso impersonal
fantasma objetivo
de pronto, me saludás
te presentás indiferente
otro nombre
hola qué tal
todo bien
hola qué haces
todo bien
acá
y vos?
todo bien
ah…
hola
hola
hola?
¿quién?
¿quién sos?

otro hombre
sobre-nombre
por encima del tuyo (el tu-yo que éramos)
por debajo
¿estarás?
¿o el peso de esa tapa que se cierra segundo a segundo se cierra esa tapa segundo a segundo se cierra
y ya no podés
–se cierra–
respirar
y ya ese cansancio de momia te invade –se cierra– la sangre parada y los insectos acechando –se cierra–
el perfume sutil de las vendas que traban y forman
–se cierra– que también resguardan lo que ya no es piel
y ya no podés –se cierra– no querés
volver
na-ser?


De pronto, sos el sapo
disfrazado de hombre –ni príncipe­ debajo
animal
rastrero
brillante
enrollado.

De pronto yo no sé –por vos–-
–se cierra–
quién soy
qué quise
por qué.

De pronto quiero a un muerto
alguien que fue
–se cierra y quedo adentro–
un participio parte –pozo–
de mí.

Entonces decido algo.
–quedo-adentro-encerrada–
(algo tengo que hacer, no?)
“decido” que no tiene
corazón
“decido” que no puede decir
que no es pasado simple
un decir ido un caminar…
Decido:
decido mal.

[Acá habría que insertar un tiempo, uno de esos momentos-chicle que se estiran y molestan incomodan, o un segundo pre-mortuorio, ésos, ¿cómo serán?]


Lo mataste.     (¿estás segura?)    

(ahora dudás)  

Lo hiciste.

                  (te veo dudar)

Vos lo mataste.
–sin salida la tapa hermética–


Primero lo escondiste
(disimuladamente)
una frase hiriente, un desinterés velado
un aire de normalidad
rígido
un horario de barrotes
no se puede alterar
él
un túnel transparente que cae
y no se puede
cortar
solo
con cuchillo
cortar
rígido
un mandato
una táctica
una solución
bolsa de nylon, saco de morgue
brevemente deja ver
el cuerpo, la identidad
pero ya es falsa
te encargaste bien –solayencerrada–
aplastarlo-aplastarte
                –dejarderespirar–
     sobreponerte
aplastarlo-aplanarlo
dejarlo lisito limpito
     superponerte
           nada
     chato y finito
         blanco
       te pusiste
         blanco
       por encima
te vestiste, me saludaste
hola qué tal
hola
desencajada
hola, extraño
yo no era yo porque no había
contexto
no había
letra
no había
vida
inminente
desaparición
¿a quién reclamar?
Tan igual lograste la apariencia.
Tan igual la voz y hasta una forma
de decir
inventar
las cosas (el amor).

Pero me doy cuenta no estoy loca (vas a decir que sí, vas a demostrar que sí, vas acusarme y te creerán, algunos te creerán, algunos civiles te seguirán, pero yo voy a insistir, una piedra, sí, voy a insistir resistir una piedra que patina en el agua una piedra perfecta y capaz una piedra que fluye no se puede agarrar)

Me doy cuenta no estoy loca –secierra-sinairesecierra–
cuánto mataste
tu extensión enroscada
no sé bien cómo (lo imagino, lo escribo, lo sueño)
–sinaireyluz–
y menos sé por qué (los motivos son oscuros cuando se ama)
pero me doy cuenta
me doy
me sé
me cuenta
–cerró-mataste.

Nada puedo pedir
cómplice yo
todo lo quiero
cuando ya estaba
enterrada.

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