just like that



Nunca anticipé este dolor.
Nunca pensé
enamorarme tanto
If you disappoint me
I have the power of fall out of love with you
just like that

y la chica de la película chasqueaba sus dedos
just like that
como si fuera un pase mágico   (¿cómo?)
in-falible
in & out
salir como si nada
del amor
nada
just like that
sólo un chasquido    (¿cómo reproducirlo?) (¿cómo decir ese ruido?) (¿cómo invocarlo?)
y yo pruebo
así    (veánme)
así    (otra vez)
así      (así no)
así    (no funciona)
me repito esas líneas       (si me desilusionás-----)
sola                                 (-------puedo desenamorarme---------)
como un mantra                          (----de vos----)
(----así-----si me desilusionás----¿cuándo? puedo----desenamorarme-de-vos----así---así—así no)

Imagino que las digo de verdad
que pude haberlas dicho
y habérmelas creído
y trato
de volver hacia atrás con las sensaciones
de hacer un rewind del sentir
ir al principio
al momento estúpido cuando me dije
"Es posible"
y ni siquiera
fue sólo una pregunta
"¿Es posible?"                                     (me pregunté por lo que sentía y entonces era tarde,
ya sentía, ya estaba adentro, y más allá de mi objeto, yo sentía pleno, tenía el plexo abierto, como un sol, y mi cabeza rajada, con un rayo que la partía y me atravesaba, estaba toda yo cruzada de rayos, como si fuera una jaula de luz, pero a la vez si agitaba los brazos había calor y había más luz, y parecía que me elevaba)

Y ahora
chasqueo mis dedos
(al principio tuve entusiasmo, realmente me apliqué, pero ahora sigo haciéndolo, autómata, y casi semeja un latido y duplica el resonar de mi pecho estallado, y quiero que se apague, que se acabe, que deje de gritar, estúpido corazón, idiota, si tan sólo insultarte
me devolviera la razón, ese sufijo que maltratás que aniquilás con una compañía impuesta,
si pudiera replegarme entera y permanecer ostra –no otra— por un tiempo indeterminado, entonces, la inconciencia sería mi bendición)
y vuelvo a chasquear
chasquido inerte
nada cambia
(¿todavía creés en la magia? ¿no te das cuenta de que todo fue un truco? siempre es truco, los magos no son reales, caé, caé de una vez, me exasperás, y yo desde acá, totalmente relegada, a dónde me mandaste, a lo más oscuro, a la planta del pie, al borde del codo, a la parte de la espalda que no alcanzás con la mano, ahí me desterraste, y yo intentando decirte "Tené cuidado ¿no ves? ¿no ves? Es un encantador de serpientes"
y hasta te pedí disculpas por lo imperfecto de la analogía, él es encantador y serpiente a la vez, es claramente reptil, cambia su piel y sigue inmutable, puede arrastrarse rápido y desaparecer, a la vez, tiene el poder de agitar su cola cascabelera y delante tuyo montar la escena del baile más íntimo, más enrollado y su beso, con esa lengua bífida, es dulce y ácido y tremendamente fuerte, pero inevitablemente te pierde, te inyecta el veneno y es eso, ahora, lo que te duele tanto, esa poción de su organismo corriendo por tus venas como miles de pequeñas serpientes lustrosas, nuevas, ávidas de vida, succionando de vos con sus comillitos bebés en crecimiento)
y no pensé
(no, es evidente que no lo hiciste, que te ataste de manos y pies, vos solita, y te mordiste la lengua y cerraste, por propia voluntad, los ojos, fuerte fuerte, como hacen los niños cuando tienen miedo y así creen que pueden anular lo que está pasando, lo que sienten)
no creí
que era capaz de doler tanto cuando en realidad el sistema se reacomodaba y yo podía pisar mejor –me duele el piso, mi planta contra la tierra me raspa y se me clava todo en el pie como si éste fuera tan tierno como si jamás hubiera pisado como si mis zapatos tuvieran alas– yo pensé que entrada en la tercera década (tres veces diez cumplí, y me acuerdo la primera vez que usé toda la mano para representar mi edad, no para mostrarla, sino para ver mis años en mis manos, y ahora las miro, y no alcanzan, y cuando no chasqueo y trato de ver mi tiempo y en qué lo usé, agito tres veces mis manos totalmente extendidas y me parece muy poco, me parece tan fugaz, me parece que hubo tanto que todavía no procesé, que tendría que haber aprendido más)

(tendría que haber)

(algo)

(así)

(así no)

(Pero no quisiste, digamos la verdad, confesemos todo como es. No quisiste ver determinadas partes: lo feo y lo malo lo hiciste a un lado. Antes de aprender a sacar la basura, antes, incluso, de lavarte la ropa sola, antes de ocuparte de tus propios objetos, de elegir tu ropa, antes de peinarte sola, aprendiste a negar lo que no te gustaba: lo veías, sí, y luego la trampa. Si no, habría sido demasiado fácil, y vos no sos fácil, ni te hacés las cosas fáciles, la conciencia te penetra como un vidrio de botella rota, de punta, puesto en el borde de la pared---tu límite---de punta para no pasar y entonces te las ingeniás, como lo hacías de chica y tantas cortaduras, tantas infecciones, tanto no caminar por días, te costaba. Ahora es lo mismo, pero más grande, más fiero, más adentro y con vidrios animados, que no se sabe para dónde van, dónde aparecen, si de verdad vidrios son.)

Creí
que había aprendido a manejar (qué verbo que te gusta y que nunca, paradójicamente, dominás)
por lo menos algunos botones de los que tengo y de los que hay
y resulta que está todo cambiado
que se puede fingir tanto que aunque quiero no lo puedo –todavía– imaginar, mucho menos
simular
que hay personas que sí pueden entrar y salir
del amor
que sí pueden ser abrigo un día y glaciar al otro
que sí pueden tener sangre
y que sea fría     (reptiles, te advertí)
y al tacto su revés pega como una estocada de esgrima
o un cuchillo que se hunde cuando abrazás
cuando estás cerca, confiando tu desnudez     (más que cuerpo, lengua sin pelos, pelos de piernas y agujeros, todos, también las cicatrices, todo lo que sirve para entrar, abierto, servido en bandeja, banquete jugoso, exquisito, irrepetible)
y ahí como si se tratara de un pavo
acción de gracias infinitas 
se hunden estas personas-cuchillos y ya no hay nada que hacer
te consumís agarrándote la herida
llorando para adentro porque da demasiada vergüenza                  (quién se anima a decir
me saqué todo frente a un asesino, pavo cocido, más suicidio que asesinato, más ritual fallado, y la ley no te protege porque, técnicamente, vos empujaste el cuchillo en vos, y después lo sacaste, y no te fue suficiente, y apuntaste derecho al corazón que meta sonar y sonar y golpear y te dijiste quizás así pare y en el mientras, entre tanto dolor descosido y tanto enchastre sanguinolento, algo de placer tiene que aparecer, porque no es posible que la sensación, después de haber sido tan eufórica, sea tan condenadamente infernal)
y tratás de erguirte
de sostenerte
(vos, sólo vos podés hacerlo, no hay nadie para ayudarte, sólo vos, esto es lo que tiene que entrar en ese cuerpo maltrecho que ahora llevás)
seguir caminando
y probablemente encuentres algunos pozos que no puedas evitar
y caigas
frente a todos
en la calle    (una escena típica, graciosa)
y te vuelvas a levantar y pases la mano por el pantalón para limpiarte la tierra y después la mano pasa por el saco para sacarse un poco la mugre y contener el ardor del raspón, el dolor sordo, interno, de la caída
y camines un poco
un poco
y un poco más
y todavía
un poco más
y quizás llegues
a escribir
algo como esto
algo tan traumático
que se pregunte  –como ya lo hicieron–
si existe un más acá del lenguaje
si es posible la denotación pura
el chasquido
si es posible que DOLOR
o PÉRDIDA
sean eso
algo que te estalla en la cara cuando lo lées
algo que no podés manejar
algo que se ca(r)gó tanto
que mejor
descansar
dejarlo acá
un rato
y volver más tarde
para seguir
intentando
just like that
así.

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