d e s a l m a d o s


... no ustedes, sino los personajes de abajo, del poema. ¿Cómo andan? Yo alejada de la blogesfera, pero volviendo, con novedades, proyectos, sorpresas. Claro, las ocupaciones me abruman justo antes de las añoradas vacaciones de invierno. Pero a seguir un poco más y a no dejar nunca de viajar, por supuesto. Un poema con foto de una escultura de Aurelio Macchi, de su última exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes.
¡Buen viaje y hasta pronto!
K






No voy a dejar que me lo saques.
Un recuerdo es todo:
vos cantabas a mi lado, rozándome, apretándome, simulando que gritabas en mi oído
cara cantante pop
los ojos cerrados
arrugándolos de apretados
reíamos
vos cantabas leader singer
y yo me unía
yo que nunca canto porque-no-sé-porque-me-da-vergüenza
con vos cantaba y me dejaba
llevar
y fuimos hasta un lugar color naranja
y nos perdíamos en los ojos y en las manos
nunca había tocado
algo así
sin cuerpo
entero
como si fuera ciega
de tanto mirar
de tanto sentir
y ahora querés sacármelo
sobreimprimirte negro y duro
voz glacial, profesional
olor a nada o a contrato
corrompido
faústico
cuando antes era
ser libres
sacarse lo que cubre
ser ideas
quedar carne expuesta
bebé
gozar
y que el mundo se apagara
y que todo se fuera
al diablo
nosotros hundidos en la música naranja
en las letras acolchonadas
en las manos elegidas.

No voy a dejar que me lo saques.
Lo tengo tatuado en un poro secreto
revive en mi sudor
apenas agua mágica
con mi aspirar
polvo
se hace
nota
real.

Lo lamento
por vos.

Ahora te veo lejano, irremediable.
Tu contorno te aprisiona, te ciñe apretado
veo el borde negro y grueso
y no salís
no salís.
¿Qué pasó?
No sé ver lo que viste
una gorgona parece
¿soy yo?

Pero no te preocupes.
No te miro más.
Quizás así se te caiga la costra
esa capa de cuervo
la costura bruta, impenetrable
que el demonio te regaló
ese cumpleaños adolescente cuando decidiste
perderte definitivo
arrastrarte en el piso a comer
tocar en lo débil y ganar
del lado que empantana y huele
mal
que me pese
mal
que me sienta
mal
cómo duele ay!mal
cómo duele
no poder cambiar lo que tenía futuro y se secó, se cayó, se rompió.

Te veo y no puedo
quiero y no puedo
empezaste a comer
mi mano
(no “de”, ¡mi mano! mi mano tendida está carcomida, no tengo uñas y se descascara la piel)
ay
que bailábamos
que cantábamos
juntos
tumanomimano
y reíamos tanto
sin acabar
nunca
atrapados los ojos tapiados
tapados los muertos
tapiados
mientras, un poco más
allá
tercero
el diablo se ríe
(viendo falso “nuestro”
reír)
de los degollados
de los confundidos
de los desalmados.



En "Deseo de Amarillo", Amarillo, km. 2006.

Comentarios

Bernardo Soares! dijo…
Y que todo se fuera al diablo.
(me encantan los poetas!)
Pablo dijo…
estamos volviendo de a poco...es que el bondi va despacio.
Joaquin dijo…
ey! muy hermoso poema kari!! ya se viene la fiesta muy pronto! un beso!!

joaquin
Rex dijo…
Está muy bueno. Me gustó mucho.
saludos

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